Alimentos “light”: tipos y recomendaciones

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Llega el buen tiempo, y con ello muchos de nosotros empezamos la conocida “operación biquini”: contamos las calorías al dedillo e intentamos reducirlas… Esto nos lleva a consumir más productos frescos, entre ellos verduras y pescados, y buscar productos light que nos permitirán seguir comiendo determinados productos de más alto contenido calórico (dulces, refrescos, etc).

Por esta razón, os queremos explicar qué son los alimentos light y qué diferencias presentan con los alimentos estándar.

Hace unos años este tipo de productos no se conocía. Ahora, forman parte indispensable de nuestras vidas y de nuestra cocina. Los productos así llamados son bajos en calorías porque han sido desgrasados o porque se les ha reducido o quitado una cantidad de azúcares. Es decir, han sufrido una reducción o sustitución de algunos de los componentes de los productos tradicionales para conseguir que tengan un menor aporte calórico.

TIPO 1: “Light” por reducción de azúcares

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Este tipo de alimentos se consiguen reduciendo el aporte de azúcares mediante el uso de edulcorantes.

Los edulcorantes son aditivos alimentarios que aportan sabor dulce a los alimentos. Se trata de una alternativa al consumo de azúcar común.

A favor: los alimentos bajos en azúcar pueden ser de gran ayuda a personas con algún problema médico, como la diabetes, permitiéndoles el consumo de estos alimentos, sin que el consumo de azúcar sea elevado.

En contra: hay que tener en cuenta que este tipo de productos presenta un contenido elevado de edulcorantes y, por tanto, se deben tomar con medida. Un consumo de altas cantidades de edulcorantes puede provocarnos efectos no deseados. Un ejemplo puede ser un efecto laxante.

Tipos de edulcorantes

En los alimentos, el azúcar se sustituye por edulcorantes que aportan escasa energía, como los polioles (sorbitol, manitol, xilitol), o por edulcorantes no calóricos (sacarina, aspartame, ciclamato, acesufamo K, taumatina, neohesperidina, sucralosa, entre otros).

Los edulcorantes constituyen una alternativa al consumo de azúcar y permiten seguir disfrutando a muchas personas del sabor dulce, con la ventaja de que no aportan energía (o muy poca), no producen caries y no influyen en la glucemia o niveles de azúcar en sangre.

Las bebidas refrescantes y zumos de frutas son uno de los ejemplos de productos que se pueden encontrar en nuestras tiendas tanto en su versión normal con azúcar, como en su versión light, con edulcorantes.

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TIPO 2: “Light” por reducción de grasas

Las sustancias que se emplean como sustitutivos de grasas se pueden clasificar en dos grandes grupos: los miméticos y los sustitutos.

Los miméticos simulan la textura de la grasa, pero no la sustituyen totalmente, ya que no son aptos para frituras por su sensibilidad al calor y su elevado contenido en agua.

Los sustitutos son muy similares a las grasas y aportan a los alimentos el sabor y la untuosidad propia de la grasa. Se utilizan en la elaboración de chocolate, confituras y alimentos horneados, y presentan la ventaja de que pueden freírse y cocinarse a altas temperaturas.

Dentro de esta gama de productos podréis encontrar nuestros quesos Marca Propia Condis- Sline. Su contenido en grasas difiere un 30% de su versión estándar presente en el mercado.

Si revisas la etiqueta verás que la leyenda indica que aporta un 30% menos de energía que un queso tradicional:

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Normativa de etiquetado

La normativa  es clara respecto a las alegaciones que se pueden incluir en los envases de este tipo de productos:

  • Contenido reducido de “grasa o azúcares” o light. Solo puede denominarse así a los productos que reduzcan el contenido de uno o más nutrientes en un 30 % en comparación con un producto similar de referencia.
  • Bajo en calorías o bajo valor energético. Para merecer este nombre, el producto en cuestión no debe tener más de 40 kcal/100 g, si es un sólido, o de 20 kcal/100 ml, en líquidos.
  • Sin calorías. Son alimentos con menos de 4 kcal/100 ml.

¿En qué familias de alimentos podemos encontrar productos “light”?

Aperitivos

Patatas fritas: Una ración de 40 g tiene 215 kcal; la versión light tiene menos, en cuantía variable según las marcas, pero de media unas 36 kcal menos.

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Refrescos

En un refresco: el contenido energético depende de la cantidad de azúcar que se ha añadido. La mayoría aportan unas 45 calorías/100 g, es decir, que añaden el equivalente a un sobre de azúcar (10 g) por 100 ml. La versión light aporta 0 calorías/100g, de ahí que se consiga reducir prácticamente a cero la cantidad de calorías que aportan.

Lácteos y quesos

En una mantequilla: Si una ración (10 g) tiene entre 72-75 kcal, la versión light tiene apenas 30 kcal. La reducción calórica entre un tipo u otro es de alrededor de unas 45 kcal por ración.

Dulces

En una mermelada: Una ración de mermelada (25 g) tiene 50 kcal, mientras que si es mermelada  light, esa misma cantidad tiene 13 kcal menos.

Salsas

En una mayonesa: La mayonesa normal contiene unas 65 kcal por ración (10 ml), y las light, aproximadamente, la mitad.

Nuestras recomendaciones de consumo

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  • Lee atentamente la etiqueta nutricional: fíjate en el apartado energía o valor energético, y claro, en grasas, azúcares, etc. Y así podrás saber de qué producto se trata.
  • Cuidado con tomar más porque es light: Algunos alimentos light, aún teniendo un 30% menos que el original, siguen teniendo muchas calorías. No ingieras más cantidad de lo necesario por el hecho de que sea light: podrías incluso llegar a consumir más calorías que si optases por la versión normal.
  • Plantéate comer menos de la versión normal: más calórica sí, pero seguramente más rica. Y, a veces, también más saludable (azúcar en vez de edulcorante, grasas necesarias, etc). Respecto a la calidad de los alimentos, hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, en los procesos industriales para obtener estos productos se pierden ciertos nutrientes, sobre todo aquellos que se relacionan con las grasas. Esa es la razón por la que, con frecuencia, se añaden algunas vitaminas y minerales.

En general, no se puede decir que el consumo de alimentos light sea ni bueno ni malo. Simplemente, hay que tener cuidado con lo que se come, leer las etiquetas con atención y, por supuesto, no dejar de ingerir productos naturales. Es decir, lo mejor es tratar de combinar de una manera lógica ambos tipos de alimentos y, como siempre, comer variado y equilibrado.

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