La historia cuenta que el Rey Francisco I de Francia sufría una gastroenteritis cuando un doctor turco lo visitó y le llevó ovejas y una receta secreta de yogur. Gracias a este remedio, el Rey pronto se curó de su infección intestinal. Posteriormente, el científico Ellie Metschnikoff descubrió que la fermentación de los lácteos es buena para el organismo, esto lo convirtió en pionero de las investigaciones y afirmó que los lácteos fermentados provocan una acción protectora contra las infecciones. Su tesis le valió el Premio Nobel de Inmunología en 1908. Para definir el yogur os diremos que la misma…














